Hay pueblos que son bonitos, pero este es chulo de veras

Yo nací en lo que antes se llamaba Distrito Federal y ahora es Ciudad de México. He vivido toda mi vida en un municipio del Estado de México y poco he conocido que no fuera la gran mancha urbana de este valle.

Mi mamá nació en un pueblo del Estado de México y mi papá en un pueblo de Michoacán. Desde que yo era pequeño soy consciente de la manera especial en que hablan mis padres sobre sus lugares de origen. Por mucho tiempo yo me sentí como alguien sin raíces, a pesar de que me encanta vivir el caos que es la megalópolis. Sentía que me hacía falta algo, un lugar al que pudiera llamar «mi tierra», algún sitio al que pudiera llegar con la sensación no de que lo estoy visitando, sino de que estoy volviendo después de un largo viaje.

Mi abuela materna es originaria de algún punto de Jalisco. Su niñez transcurrió en Encarnación de Díaz, localidad situada en el mismo estado. Esa es su tierra. Mi abuela estaba enamorada (¡y con razón!) de La Chona, como le llaman a ese pueblo. Mi abuela murió hace dos años y conforme a su deseo la sepultamos en La Chona. Ahora hay una nueva tradición en la familia y es ir a visitarla a Jalisco al menos una vez al año.

Así pues, el pasado diciembre mi mamá, mi hermana y yo nos fuimos a la Chonita a pasar unos días y visitar a la familia que tenemos allá.

Las iglesias de la Chona

Me gustan las iglesias por su arquitectura y su historia. La Chona tiene tres iglesias principales, una de ellas situada en la plaza central. Pude visitar esa y otra, aunque la segunda estaba cerrada y no pude tomar fotos del interior.

El panteón de la Chona

Hay un único panteón, bastante grande, situado en una de las orillas del pueblo. Combina patios grandes de tumbas convencionales, rodeados de muros conformados por filas y filas de tumbas endosadas a ellos.

Un patio sin tumbas y las criptas alrededor

Aguascalientes

Si bien los últimos días de diciembre saben tristes, por el aniversario luctuoso de mi abuela, creo que una de las maneras de honrar su memoria es conocer y disfrutar la tierra en la que vivió. Con eso en mente visitamos Aguascalientes, a escasa media hora de Encarnación. A mi abuela le encantaba ir a Aguascalientes también.

La ciudad es bonita, tiene varios lugares muy interesantes y pintorescos. El palacio de gobierno, en la plaza central, está lleno de murales increíbles y majestuosos. Situado un poco más lejos hay un museo del ferrocarril, en lo que era en otro tiempo la estación de tren de la ciudad. Hay mucha historia ahí y yo me lo pasé de maravilla.

Raíces

En ocasiones suele parecer apropiado carecer de raíces. Uno es más libre así, se piensa. Mas, como dijo Matilda en Léon: The Professional, es necesario tener raíces para crecer y desarrollarnos.

Ahora que he crecido ya no me siento como alguien sin raíces. Siento en mí que la tierra de mis antepasados es la mía también.

Un video sobre la Chona

4 comentarios sobre “Hay pueblos que son bonitos, pero este es chulo de veras

  1. Comparto el sentimiento de anhelar oa posesión de una procedencia tan clara. Es verdad que la raíz de uno es citadina y quizá el no haber despegado los pies de esta tierra no nos dé ocasión para la añoranza.

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