El secreto del fuego, de Henning Mankell

Distingo dos literaturas de Henning Mankell: la novela negra y la literatura de denuncia —a falta de un término más apropiado. Ahora me asalta una pregunta: ¿es la novela negra una manifestación de la literatura de denuncia? No lo sé. Lo que sí es claro es que, aunque sean ambas denunciantes, no son la misma cosa; no en el caso de Mankell, por lo menos.

El secreto del fuego es un ejemplo de la literatura de denuncia de Henning Mankell. Nos habla de África, específicamente de Mozambique, y de la historia de una pequeña niña que se ve enfrentada demasiado pronto en la vida a la crudeza de la realidad. El mundo comete grandes injusticias, está lleno de males innecesarios y mi responsabilidad es reaccionar, decía Mankell. Fruto de esa convicción escribió libros que nos hablan de esas injusticias, particularmente las que tienen lugar en África, continente que Mankell tenía siempre en el corazón y en el que vivía durante la mitad del año.

Una de esas historias es la de Sofia.

Sigue leyendo

El futuro no será de nadie, de Óscar de la Borbolla

Me gusta un chingo el estilo de Óscar de la Borbolla. Esa manera de escribir sin diálogos convencionales, de entretejer el diálogo con la descripción de forma que el entramado se sostiene y se distingue claramente cuando habla uno u otro personaje sin necesidad de meter acotaciones, sin la cantinela de “dijo”, “respondió”, “arguyó”, “terció”, etcétera; esa manera de escribir le otorga a la lectura una sensación de intimidad, de entrañabilidad, porque el diálogo, la descripción y las opiniones del narrador se entrañan en el lector y se enriquecen con las propias observaciones de este último, todo es de una naturalidad que, aunque muy extraña al inicio —por poco común—, pronto permite avanzar la lectura aceleradamente.

El futuro no será de nadie es una novela que nos cuenta la historia de Pablo, un matemático venido a menos que navega las aguas mansas de un matrimonio pálido y repetitivo y un empleo desmoralizante en una compañía de seguros. Hasta que conoce a Lola.

Sigue leyendo

Nada es para tanto y Todo está permitido, de Óscar de la Borbolla

Las novelas que dan título a esta entrada conforman una dualidad indisoluble. Aunque distintas en trama y personajes, las mismas líneas de pensamiento y los mismos temas las permean y les dan forma y sentido. Son historias con un alto contenido sexual: hubo momentos en los que temí encontrarme con que una de las páginas se había endurecido tras recibir semejante cantidad de semen entre sus párrafos, o peor: que tras dar vuelta a la hoja, la siguiente estuviera aún húmeda tras el encuentro carnal de los personajes.

Bajo la capa sexual, bajo todo ese entramado de muslos y piernas, brazos desnudos, tetas colgantes, falos erectos, culos horadados y vaginas enrojecidas; bajo los litros y litros de fluidos que barnizan los cuerpos, aplicados por habilidosas lenguas como brochas, que van regando de aquí para allá la mescolanza surgida de penes y vulvas y que llegan al último centímetro cuadrado de piel; bajo todo eso yace un reclamo, un grito que demanda identidad y libertad, una consigna que exclama “yo soy” y “yo quiero”.

Elegí hablar en la misma entrada de Nada es para tanto y Todo está permitido porque, como dije en el primer párrafo, forman una dupla, porque leí una tras otra y porque la edición que tengo de ambas novelas es una que las conjunta en el mismo libro. En esta entrada contaré un poco de qué tratan, por qué se parecen, en qué son diferentes y mis impresiones sobre cada una. En la primera parte hablaré de ellas sin spoilers destripes, mientras que en la segunda parte seré más específico sobre ciertas escenas.

Sigue leyendo

La semana escarlata y otros relatos, de Francisco Tario

Francisco Tario es uno de los escritores que más me intrigan. Sus textos son extraños, absurdos, llenos de situaciones incomprensibles y personajes oscuros. En ese sentido me recuerda una antología de Ambrose Bierce titulada El Clan de los parricidas y otras historias macabras.

La semana escarlata y otros relatos es una antología de cuentos de Francisco Tario que recién leí y de la que me gustaría decir algunas cosas. Dada la enorme dificultad que representa el hablar de una antología como un todo y el hecho de que Tario ya es bastante extraño de por sí, hablaré brevemente de cada uno de los cuentos que integran la antología.

Sigue leyendo

Moriré, pero mi memoria sobrevivirá, de Henning Mankell

Moriré, pero mi memoria sobrevivirá es, sin duda, el libro más crítico de una sociedad indolente que he leído de Henning Mankell. El escritor sueco era un feroz denunciante de lo que él llamaba “males innecesarios“. Sostenía que la gran mayoría de los problemas a los que se enfrenta la humanidad: pobreza, analfabetismo, hambre, etcétera; son innecesarios, evitables, que la única razón por la que no han sido erradicados es simple y llanamente porque no hemos querido.

Mankell vuelca esa convicción en el ensayo que ahora reseño. El activismo de Mankell se hace patente en sus novelas, de las que he leído varias ya, y era evidente para cualquiera que conociera su vida cotidiana: pasaba la mitad del año en África, dirigiendo un teatro local y conviviendo de cerca con las personas y las carencias, temores y dificultades a las que se veían expuestas todos los días. Sin embargo, creo que es este texto el que más agudo resulta al criticar los males innecesarios y al denunciar la parsimonia y falta de interés de un mundo a quien no interesan los menos afortunados.

Sigue leyendo