El Quiróptero Amanuense cumple dos años

Hace dos años que publiqué la primera entrada de este blog. A decir verdad estoy un poco sorprendido de que este pequeño proyecto personal siga vivo después de veinticuatro meses. Supongo que dicho desconcierto en parte se debe a que este no es el primer blog que tengo y a que sus antecesores terminaron abandonados invariablemente. Sea como sea he de decir que me siento feliz, tener un sitio propio al que recurrir cuando lo necesito o cuando deseo decir algo me causa una dicha que no soy capaz de plasmar en palabras.

Sigue leyendo

El Quiróptero regresa: qué hay de nuevo

Y bueno, por fin se acabó febrero (qué descaro, ya es muy entrado marzo) y heme aquí otra vez, dispuesto a escribir pendejadas con tal de entretenerme un rato y de paso aburrirlos.

¿Y qué ha pasado este mes y cacho? ¡Uf! ¡Qué no ha pasado!

Tan vago es decir que ha pasado de todo como decir que no ha pasado nada en absoluto y, como vago que soy, eso es precisamente lo que diré: ha pasado todo y ha pasado nada.

Por parte del todo: hice limpieza exhaustiva (de esas que recomiendan los psicólogos) y me deshice de media casa. Ahora tengo una gripe de puta madre, pues me he quitado el techo.

Qué va, estoy bien de salud y ahora puedo ver las estrellas al dormir.

Sigo trabajando, jugando al lobito y conociendo personas. Vamos, las cosas que me gusta hacer. En un par de ocasiones he tenido esos sueños que a uno no le gustan (no hay únicamente pesadillas, chavales), pero ya casi no me pierdo con eso estando despierto.

¡Ah! Me hice un canal experimental en Telegram (en un futuro hablaré de Telegram, para aquellos que viven bajo una piedra) y me parece que ya ha pasado la parte de experimento, así que les dejo aquí el enlace por si quieren verlo. En resumen: un canal es un medio de difusión en Telegram y en mi caso lo utilizo para hablar un poco de todo.

¿Y cuál es la diferencia del canal con este blog? Que el blog está currado, trabajado, pensado (sí, claro). El canal no, en él publico lo que me viene a la mente, sin corregir, sin repasar. Pequeños fragmentos de cualquier cosa que me esté rondando la mollera.

Y qué más. ¡Ah, sí! He estado comprando libros a lo bestia, yendo al cine como nunca (me he visto bastantes películas últimamente), caminando la ciudad como me gusta y muchas otras cosas que no viene al caso comentar aquí.

Por parte de la nada: las ratas me siguen acosando a donde voy, pero eso ya lo sabían. Últimamente ya no he consumido YouTube como solía hacerlo, en realidad casi no he usado la computadora para cuestiones personales (en el trabajo debo usarla todo el tiempo, por supuesto). Creo que esto en parte se debe a que sin redes sociales no tengo ningún aliciente para usar la pc.

Pero vamos, que me voy por las ramas. Esto es para anunciar que pues no me he muerto todavía y que tengo intenciones de seguir jodiendo un rato más por aquí. Por ahí tengo un par de cuentos que quizá publique aquí mismo, no lo sé todavía.

Ah, mañana es el aniversario luctuoso de Terry Pratchett.

#SpeakHisName

#GNUTerryPratchett

Diatriba inane, pan avinagrado

Hoy ha muerto mi estómago. Salí a la calle y estaba lloviendo. No me importó y caminé, caminé mucho, como nunca había caminado. Llegué a las faldas del metro y entré a la estación. Un parpadeo. Dos parpadeos. Tres parpadeos y estaba afuera, bajo un sol mordiente. Las nubes se burlaban de mi ceguera y una sombra de hierro se erguía sobre mis entrañas. El dragón despertó, de nuevo.

Sigue leyendo

Aleteos descabezados

Sangre espesa escurría y se perdía en el drenaje. Un hombre anciano, tocado con un amplio sombrero, se inclinaba sobre la coladera abierta, sujetando firmemente una criatura que se retorcía tratando de escapar. Plumas marrones desperdigadas por doquier. Unos ojos sin vida observaban desde una cabeza cercenada la sangre que goteaba incesantemente del guajolote decapitado.

Sigue leyendo

Un texto fragmenTario y el «¿Para qué escribo esta mierda?»

Navegando entre textos de Francisco Tario encontré una rareza que me llamó la atención. La llamo rareza porque no es cuento ni poema, ni panfleto, diatriba o algo parecido. Como explica este artículo es un texto fragmentario que parece no concluir, si acaso comienza. Lo encuentro interesante porque aborda, aunque brevemente, una de las preguntas que a menudo se presentan al momento de escribir. Quizás sea esta interrogante la más peliaguda de todas, al menos para mí ha resultado muy complicado enfrentarme a ella. Aquí el texto de Tario:

Sigue leyendo