Palabra de la semana: «eudemonía»

Los griegos nos han heredado una miríada de palabras que pasan desapercibidas para nosotros, aunque sean bellas y su significado profundo. Esta es una de ellas:

eudemonía

  1. f. Estado de satisfacción debido generalmente a la situación de uno mismo en la vida.

La eudemonía es un concepto filosófico sobre el que teorizaban los griegos, no estoy al tanto de qué corrientes específicamente hablan sobre ella, aunque al parecer aparece en las más reconocidas.

Sin embargo, dejando de lado el aspecto filosófico duro, a mí me gusta esta palabra como un ideal que puede dar un poco de sentido a nuestras vidas. Es decir, me parece un término que nos recuerda que, al final, estaremos satisfechos de nuestra vida en la medida en que así nos queramos sentir. Y no es una cuestión de autoayuda o una de esas cosas raras, realmente me parece un concepto que deberíamos tener más en mente, particularmente en los momentos oscuros que inevitablemente todos atravesamos.

Palabra de la semana: «catáfora»

Esta es una palabra muy técnica, empleada en Lingüística y que según la RAE significa:

catáfora

  1. f. Ling. Relación de identidad que se establece entre un elemento gramatical y una palabra o grupo de palabras que se nombran después en el discurso; p. ej., la que se establece entre esto y que renunciaba en lo que dijo es esto: que renunciaba.

Estoy seguro que vi esta palabra en algún lugar de Facebook. Es totalmente desconocida para mí y por supuesto jamás la he usado. Trataré de dar algunos ejemplos de catáforas, para ver si la aprendo.

  • Este mes leí dos libros: El Silmarillion y Ensayo sobre la ceguera.
  • Los tres reyes magos son Melchor, Gaspar y Baltasar.
  • Eso es lo que no me gusta, que siempre terminamos discutiendo.

Aún no me queda del todo claro cómo establecer ejemplos, el concepto en sí mismo no es muy complicado de comprender. Pero bueno, a quién se le ocurre hablar de palabras tan complicadas.

Palabra de la semana: «antonomasia»

Esta es una de las palabras que más me gustan, particularmente por la locución adverbial que se forma con ella.

antonomasia

  1. f. Ret. Sinécdoque consistente en emplear un nombre apelativo en lugar de uno propio, como en el Filósofo por Aristóteles.

por antonomasia

  1. loc. adv. Denota que a una persona o cosa le conviene el nombre apelativo con que se la designa, por ser, entre todas las de su clase, la más importante, conocida o característica.

Es decir, se sustituye el nombre propio del objeto nombrado por una expresión que se obtiene a partir de una característica, no necesariamente privativa, del objeto en cuestión. Por ejemplo, a la Ciudad de México también se le conoce como La Ciudad de los Palacios, esto es una antonomasia.

En algunos círculos de aficionados a la obra de J. R. R. Tolkien, autor de El Señor de los Anillos y el Silmarillion, al escritor se le conoce como El Profesor. He ahí otra antonomasia.

Desconocemos el nombre verdadero del asesino serial que asoló Inglaterra a finales del siglo XIX, quien ahora es conocido como Jack El Destripador, debido a su inconfundible «marca» de remover las vísceras de los cadáveres de sus víctimas.

Ya me entienden.

Las antonomasias nos rodean y es bueno saber que así se llaman.